
Paola Orellana: “El gobierno de Allende por décadas fue un tema tabú en nuestra sociedad, más aún, es un período político que por medio siglo ha permanecido de cierta forma estático en la mitificación. La ciudadanía tiende a recordar este tiempo como una fase oscura de la historia, pues aún ha prevalecido la versión de los vencedores.”
Paola Orellana Valenzuela, Licenciada en Historia por la Universidad Andrés Bello, Magíster y Doctora en Historia por la Universidad de Chile. Sus líneas de estudio se relacionan con la historia social y política del movimiento sindical en Chile. Actualmente es investigadora del Fondecyt postdoctorado Nº 3210504, titulado “La Central Única de Trabajadores de Chile en el gobierno de Salvador Allende (1970-1973)”. Esta conversación se enmarca dentro una serie de entrevistas a historiadoras e historiadores por motivo de la conmemoración de los 50 años del Golpe de Estado en Chile.
09 de septiembre de 2023
¿En qué estado se desarrolla la conmemoración de los 50 años del golpe en nuestro país?
Se desarrolla en un momento político complejo, en que el país está polarizado no sólo en torno a la memoria de los 50 años del golpe, sino que también, en torno a qué Chile queremos. Por todo ello, resulta comprensible la frase del Presidente Gabriel Boric sobre un “ambiente eléctrico”. A cincuenta años del golpe, no sólo prevalece una memoria dividida sobre la interpretación de la Unidad Popular y el 11 de septiembre, sino que memorias de dolor que resultan difíciles de cicatrizar. Finalmente, resulta preocupante que no se ha alcanzado un consenso sobre qué democracia y proyecto de país queremos, tampoco, sobre los derechos humanos.
En relación con las actividades de conmemoración de los 50 años del golpe, ¿Qué tan diferentes son estas reivindicaciones en comparación con las conmemoraciones del año 2003 y 2013? ¿Cuáles considera que son los principales conceptos y debates que perfilan este año de conmemoración?
Me referiré a la conmemoración del año 2013 y actual, desde la historia política. Las reivindicaciones a 40 y 50 años del golpe de Estado se han mantenido: tratan sobre la importancia de la democracia y la defensa de los derechos humanos. Aunque en estas coyunturas se han realizado conmemoraciones diferentes, que están conectadas con las preocupaciones de la clase política en el poder. El año 2013, el gobierno del Presidente Sebastián Piñera realizó un gesto simbólico: una reinauguración de la Plaza de la Constitución y una liturgia en La Moneda el 11 de septiembre. El discurso presidencial, trató sobre la reconciliación, el fortalecimiento de la democracia y una cultura de los derechos humanos. Por otro lado, el actual gobierno del Presidente Gabriel Boric, ha mantenido una continuidad discursiva en torno a estas preocupaciones, pero en la práctica ha procurado llegar más allá, con la finalidad de estar a la altura de la conmemoración de los 50 años del Golpe de Estado. He leído que este gobierno, ha respaldado y realizado múltiples conmemoraciones en el mundo académico, social y político, más aún, que ha reivindicando tanto la democracia como los derechos humanos como conceptos clave. Desde una preocupación por los detenidos desaparecidos, ha promovido el denominado Plan Nacional de Búsqueda, lo cual constituye un importante avance para conocer qué pasó con más de mil personas detenidas desaparecidas en dictadura. De este modo, la clase política que hoy está en el poder ha demostrado una especial preocupación por conmemorar los 50 años del Golpe de Estado. Sin embargo, a medio siglo de tal quiebre, creo que aún resulta necesario realizar un trabajo de memoria e historia sobre la Unidad Popular por sí misma, también, un debate ciudadano sobre qué democracia y proyecto político nacional soñamos. Uno de los legados, olvidados, del gobierno de Allende, fue precisamente que la democracia se construye también desde la participación real de lo social, la ciudadanía.
En relación con esto, desde su punto de vista ¿Cuáles han sido los hitos o procesos del último tiempo que han potenciado la reactivación de sectores negacionistas?
Creo que es importante destacar que desde el 11 de septiembre de 1973 hasta la actualidad, ha tendido a prevalecer la versión de los vencedores sobre el gobierno de la Unidad Popular. En coyunturas políticas de auge y legitimación de la derecha en el país, se torna evidente la reactivación de sectores negacionistas, sin embargo, tal negacionismo se ha prolongado por medio siglo. Creo que uno de los hitos que ha potenciado tal reactivación fue el triunfo del rechazo al proyecto Constitucional, el día 4 de septiembre del año 2022.
¿Qué le parece la labor del Estado chileno en torno a la memoria? ¿Qué políticas del Estado considera importantes en el último tiempo?
El Estado ha realizado avances en torno a los derechos humanos y por difundir memorias del nunca más a través de un museo, también, ha tendido a respaldar la conservación de los sitios de represión. La labor del Estado ha sido relevante en torno a recordar lo que sucedió desde el Golpe de Estado. Por otro lado, de forma notable, mediante concursos académicos, financia diversos proyectos de investigación que contribuyen en la memoria histórica sobre sobre estos complejos períodos. De hecho, ahora estoy estudiando el mundo del trabajo en el gobierno de Allende gracias a este financiamiento. Tengo la impresión de que en la ciudadanía, aún falta mayor conocimiento sobre la historia de la Unidad Popular, pues se ha tendido a debatir sobre el quiebre de la democracia y la dictadura. Finalmente, destaco los sitios de memoria en el país como un avance en política estatal, que ha respondido a demandas de organizaciones de derechos humanos. Sin embargo, creo que en el corazón de Santiago, sería relevante contar con un memorial, que no sólo sea un símbolo del nunca más, sino que un recuerdo permanente de las víctimas de la dictadura. En este sentido, pienso en el caso de Berlín, que en pleno centro cuenta con un monumento a los judíos asesinados en el Holocausto. Es un gran símbolo de memoria y de arrepentimiento. En mi opinión, un monumento de este tipo constituiría otra muestra de reparación en Chile. Los sitios de memoria existentes son fundamentales y requieren de gente interesada en conocer esta verdad. Por otro lado, un memorial en pleno centro de la ciudad estaría a la vista de toda la ciudadanía: sería un recuerdo del dolor, pero también, un gran símbolo del nunca más. Los detenidos aún desaparecidos, demuestran que queda labor por realizar en torno a políticas estatales por la memoria, así como por la búsqueda de justicia.
Desde su punto de vista, ¿cuál es el papel que ha jugado el oficialismo en torno a esta coyuntura?
Creo que ha jugado un rol relevante. El Presidente Boric el día de su triunfo presidencial, citó explícitamente diversos pasajes del discurso que realizó el Presidente Allende el día 4 de septiembre de 1970. Es un gobierno que ha demostrado cierta admiración por la figura de Allende y que ha reivindicado su importancia en la historia, aunque son proyectos políticos diferentes. El oficialismo no sólo ha reivindicado la figura de Allende, sino que la trascendencia de la democracia y la búsqueda de la verdad en materia de derechos humanos, por todo ello, creo que ha jugado un rol importante en esta coyuntura de conmemoración de los 50 años del Golpe de Estado.
Ahora, en torno a nuestra disciplina ¿Qué rol cree cumple la historiografía en este momento?
Creo que la historiografía cumple un rol clave, siempre. Desde el mundo académico, en el transcurso del año se están realizando numerosas actividades de conmemoración de los 50 años del golpe de Estado, también, se están publicando diversos estudios que constituyen valiosos aportes. Todo ello demuestra el interés de las y los historiadores por contribuir en la memoria histórica de Chile. En este momento, considero que la historiografía tiene un rol político y social en torno a la memoria histórica sobre el gobierno de Allende y la dictadura. Pensando en un balance historiográfico, se han realizado notables contribuciones sobre estos períodos, aunque creo que aún queda trabajo por realizar, especialmente sobre la Unidad Popular. El gobierno de Allende por décadas fue un tema tabú en nuestra sociedad, más aún, es un período político que por medio siglo ha permanecido de cierta forma estático en la mitificación. La ciudadanía tiende a recordar este tiempo como una fase oscura de la historia, pues aún ha prevalecido la versión de los vencedores. En general, se desconoce qué pretendía realmente este gobierno, más allá de las tergiversaciones, así como la tragedia en que fue entrampado. Desde la historiografía, se han realizado notables avances sobre diversas historias políticas y sociales en el gobierno de Allende, sin embargo, aún estas historias deben ser conocidas por la ciudadanía. Creo que sería ideal que el Estado integre en sus planes educacionales el conocimiento historiográfico producido en la academia sobre la Unidad Popular y dictadura. Por todo lo señalado, creo que la historiografía tiene un papel clave, pues contribuye en la reinterpretación de estos complejos tiempos mediante investigaciones sólidas. Desde esta perspectiva, la historiografía debería aspirar a ejercer un permanente rol social de difusión, más allá de esta conmemoración. Finalmente, desde mi opinión, la historiografía cumple un rol en torno a desmitificaciones, especialmente sobre la Unidad Popular.
¿Cree que, a medio siglo del golpe de Estado, esta conmemoración va a marcar un precedente respecto de las que vendrán? ¿Cómo se imagina las conmemoraciones del futuro?
De acuerdo a mi formación académica, resulta complejo trazar proyecciones sobre el futuro. Hasta la historia estudiada hoy, considero que esta conmemoración marca un referente en cuanto a las múltiples actividades que se están desarrollando desde el mundo académico, social y político. Es una coyuntura en que se ha demostrado un extendido interés por reflexionar y analizar tanto el gobierno de Allende como la dictadura. La compleja memoria de los 50 años, está viva desde el dolor provocado por la represión, también, desde la reivindicación de la relevancia de la democracia y el respeto por los derechos humanos. Esperamos que esta conmemoración tenga una proyección histórica, como un referente de esperanzas democráticas de la sociedad de comienzos del siglo XXI.

